Las tendencias del nuevo consumidor

Hace poco leía en la prensa que los últimos datos de la EPA, referentes al cuarto trimestre de 2016, dan un índice de paro en España del 19%, lo que rebaja el 21% que teníamos a finales de 2015. Son muy buenas noticias, sin duda, y parece que poco a poco la luz del final del túnel se ve más cerca.

Eso sí, no pensemos que las cosas volverán a ser como eran antes de la crisis. Nada vuelve nunca a ser igual.

Nos encontramos con un consumidor que, por muchos motivos, ha cambiado. Ha cambiado evidentemente por la propia crisis, que ha hecho que sea más consciente del precio; ahora compara y es más crítico con lo que le aportan los productos / servicios. Pero también ha cambiado porque estamos viviendo una época muy convulsa: la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana, la entrada al mercado de generaciones que no han conocido el mundo sin internet, …

Con todo, nos encontramos ante un consumidor que sigue nuevas tendencias:

– Da más importancia a los valores: conciencia social, economía colaborativa, sostenibilidad, sinceridad, autenticidad, transparencia …

– Da más importancia a la salud: la ha integrado en su día a día, practica más deporte y es más consumidor de productos naturales. Todo esto como una manera de mantener una vida sana, que no implica sin embargo que todos sus comportamientos sean saludables, ya que mantiene una cierta ambivalencia (conductas compensatorias).

– Valora mucho más el sentirse bien consigo mismo. En todos los ámbitos: laboral, de pareja, … No le basta con que vayan pasando los días, quiere sentirse completo, disfrutar de la vida y sentir que todo tiene un sentido.

Es y se siente especial, y quiere sentir que los demás también lo consideran especial. Tienen una clara oportunidad los espacios pensados para que el consumidor disfrute de la compra, lo que se llama «experiencia de compra», que algunas marcas (como Nespresso o Apple) han sabido explotar muy bien.

– En la misma línea, vuelve a manifestarse el consumidor sibarita, que sale a comer / cenar fuera de casa, que realiza actividades de ocio, … aunque ahora lo hace de una manera más pensada, más racional.

– Vuelve a comprar las marcas de fabricante vs. las marcas blancas, especialmente en aquellas categorías de producto en las que encuentra algún tipo de disfrute (comer, beber, tecnología, …).

– Vuelve a valorar el pequeño comercio como establecimiento de calidad, capaz de adaptarse mejor a sus necesidades porque lo conoce mejor, pero ligado también una cuestión de conciencia social y comunitaria: «entre todos nos ayudamos, y si compro al tendero del barrio, él tendrá también más dinero para gastar en mi establecimiento o para pagar más impuestos que me repercutirán positivamente «.

Las empresas que apuesten por la conciencia social, sean auténticas, trabajen en y para el entorno, aporten experiencias suficientemente diferenciadas y que hagan sentir al consumidor especial tienen mucho que ganar. En estas nuevas tendencias el precio es importante, pero el consumidor está dispuesto a pagar un poco más si el producto y todo lo que le rodea lo vale. Es una cuestión de equilibrio.

DanielLas tendencias del nuevo consumidor