El vértigo ante un nuevo negocio

¿Quién no siente vértigo a la hora de poner en marcha un nuevo negocio? Tener un cierto grado de intranquilidad o miedo a menudo es inevitable pero también es sensato, ya que nos hace estar alerta de los peligros. Eso sí, evitar los riesgos no es menos sensato.

Cuando ponemos en marcha un nuevo negocio o lanzamos un nuevo producto o servicio al mercado siempre existe una cierta incertidumbre sobre si aquello que tantos esfuerzos nos ha costado tendrá o no éxito. Son muchas las variables que intervienen en que una idea de negocio acabe o no funcionando, y es imposible ya no sólo tenerlas todas en cuenta sino también saber qué peso tiene cada una de ellas en el resultado final.

Aún así, hay herramientas que nos permiten reducir los riesgos y al mismo tiempo aumentar las oportunidades. Se trata de hacer un estudio de mercado previo que conteste a las principales preguntas:

  • ¿Gusta la nueva idea de negocio? ¿A cuánta gente le gusta? –> Es primordial conocer cuánta gente puede estar interesada en nuestro nuevo producto/servicio, para poder dimensionar su alcance dentro de su ámbito de influencia.
  • ¿Cómo son los clientes potenciales, aquellos a quienes les gusta nuestra idea de negocio? –> Es en estos clientes en los que tenemos que enfocar nuestra comunicación, puesto que son el núcleo duro, los que con más probabilidad nos probarán y, si quedan satisfechos, repetirán. Es importante conocer datos básicos como el género, la edad o en qué zona residen, que nos permitirán personalizar nuestros servicios; pero también saber qué tipo de medios de comunicación siguen, para llegar a ellos de manera más directa.
  • ¿Qué compran, cómo, cuándo, qué gasto hacen…? –> En resumen, cuáles son sus hábitos, tanto de compra como de consumo. Esto nos ayudará también a conocer cuáles son sus necesidades y adaptarnos a ellas. Si nos enfocamos en las necesidades que no están cubiertas por la competencia conseguiremos además diferenciarnos en aspectos que son importantes per los clientes.

Enfocar el nuevo negocio es clave, y no hay mejor manera para asegurarnos que damos en la diana que hacer un estudio de mercado previo. Recuerda que los clientes son la parte más importante de una empresa; sin ellos no negocio. Conócelos mejor y te podrás adaptar a sus necesidades y diferenciarte de la competencia.

Optimiza tu propuesta de negocio y aumentarás tus opciones de éxito. Volviendo al principio del artículo: sentir vértigo es sensato, evitar riesgos y maximizar oportunidades, también.

 
DanielEl vértigo ante un nuevo negocio

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