Aprende a comunicar las fortalezas de tu negocio

Hablaba el otro día con una persona muy cercana, que me comentaba que no se sentía capaz de hacer de comercial. A menudo confundimos el término de comercial o vendedor, una profesión muy valiosa, con la de un mentiroso compulsivo que coloca cualquier producto o idea sin escrúpulos, a pesar de saber que aquello que vende sirve para poco.

Lejos de esto, un vendedor es una persona que es capaz de ponerse ante un producto (o idea), ver sus puntos fuertes y potenciarlos en su comunicación.

Ponemos un ejemplo: queremos comercializar una batidora eléctrica de uso profesional, que quizás no es la mejor del mercado en cuanto a consumo energético, velocidad, capacidad de batir,… Pero en cambio, es muy ergonómica y absorbe muy bien las vibraciones, lo que hace que los brazos no sufran. Difícilmente encontraremos una batidora que se adapte tan perfectamente a nuestra mano, cosa que evitará que se nos pueda resbalar y causar un accidente, que salpique más de la cuenta o incluso que podamos tener problemas óseos o musculares derivados de su uso continuado.

Ser capaz de vender esta batidora no es un ejercicio de mala fe, siempre que no se esté diciendo que tiene unas capacidades que el producto no tiene, cosa que evidentemente repudiamos. Eso sí, si somos capaces de convencer al comprador potencial de que esta máquina es extraordinariamente ergonómica y que esto hará que el usuario evite tener problemas óseos o musculares por su uso, estaremos hablando de un buen vendedor. Si nuestro discurso encaja con las necesidades del comprador, tenemos muchos números para poder cerrar el trato.

Todos tenemos un buen vendedor en nuestro interior. No sólo no hace falta, sino que no se debe engañar a nadie. Pensemos en el DAFO de nuestro negocio, y en concreto en los aspectos que nos diferencian positivamente de la competencia. Hagamos de esto un discurso explicativo que lo argumente bien y apliquémoslo en toda nuestra comunicación: desde la interna con los propios trabajadores hasta la externa, en toda su extensión.

Piensa en lo que ofreces a tus clientes, busca los puntos fuertes que te diferencian de la competencia, elabora un hilo argumental y aplícalo a tu comunicación, en un sentido amplio. A partir de aquí, la tarea comercial viene rodada.

 
DanielAprende a comunicar las fortalezas de tu negocio

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