Perdurar: para llegar lejos hay que mirar a largo plazo

¿Qué hace que una empresa, una marca o un producto consigan perdurar, manteniéndose en el mercado durante un tiempo prolongado? A lo largo de su vida los negocios pasan por muchas situaciones; algunas (se espera que la mayoría) favorables, pero es difícil no encontrarse también con adversidades no siempre sencillas de superar.
Así pues, ¿cuáles son las claves para que un negocio prospere y se mantenga a lo largo del tiempo? Apuntamos 3 claves:

  • Propuesta de valor: ante todo nos tenemos que plantear cuál es nuestra aportación al cliente. Para que nuestros productos/servicios persuadan a los clientes potenciales es importante que valoremos hasta qué punto cubren una necesidad, y si la manera como la cubrimos se diferencia de cómo lo hace la competencia y aporta valor suficiente.

Si además la necesidad que cubrimos no estaba cubierta hasta ahora por la competencia, tenemos el camino abonado para empezar a tener éxito; pero el entorno es muy cambiante y no tenemos que ser conformistas ni autocomplacientes: aquello que hace pocos años funcionaba puede no funcionar ahora, y lo que ahora funciona dejará de hacerlo en un tiempo. La innovación no es ya una alternativa, ha pasado a ser nuestra realidad cotidiana.

  • Estrategia a largo plazo: si queremos perdurar en el tiempo no es suficiente con tener buenos productos. Hace falta que mantengamos una coherencia en nuestra imagen que permita al cliente ubicarnos cuando busca satisfacer una necesidad.

Por ejemplo, si queremos comprar alimentos saludables/de calidad para preparar una comida especial, ¿dónde iremos? ¿Cualquier establecimiento de alimentación nos sirve o buscaremos alguno en concreto?

¿Y si lo que queremos es informarnos de las noticias que pueden afectar a nuestro negocio, dónde las iremos a buscar? Tenemos que trabajar nuestro posicionamiento y ser consecuentes con él, y en esto suele haber aspectos que son básicos; por ejemplo, a un diario de información económica se le exige rigor y credibilidad.

Pero, además, para diferenciarnos y perdurar hay que pensar también en la impronta que vamos dejando, en aquello que aportamos ya no solo al cliente sino también a la sociedad, y en la manera como colaboramos con nuestro entorno. Conseguir ir más allá del impacto racional de nuestros productos/servicios y crear un vínculo emocional con el consumidor nos conducirá a una mayor fidelización.

  • Versatilidad: con todo, tener un buen producto/servicio y una buena estrategia de posicionamiento no nos asegura que nuestro negocio sobrevivirá. Siempre habrá circunstancias que no podemos controlar: a veces la propia competencia, que también busca su espacio; a veces los ciclos económicos; y también puede ser que llegue una pandemia que acabe alterando nuestros los planes.

Por eso es necesario que mantengamos siempre la actitud y capacidad de adaptación: revisar de vez en cuando nuestro horizonte e ir llevando a cabo los cambios de timón necesarios para encontrar la mejor ruta, ya sea para aprovechar al máximo el viento a favor o para sortear las adversidades.

    La imagen de nuestro negocio, marca o producto no se crea de un día por otro, sino que requiere de un esfuerzo constante. Si analizamos alguna de las empresas que han conseguido mantenerse durante más tiempo, seguro que encontramos algún adjetivo que la defina y que ha perdurado a lo largo de los años. Pero también podremos identificar los cambios que han ido llevando a cabo para adaptarse a las necesidades de unos clientes y un entorno en constante evolución.

 
DanielPerdurar: para llegar lejos hay que mirar a largo plazo

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