Las claves de la innovación

Empezamos por un principio básico: la innovación per se no es buena ni mala. Lo es el uso que se hace.

En mis años de experiencia me he encontrado con muchos casos en los que la innovación se ha hecho siguiendo los dictados de la intuición o de los intereses personales de quien toma las decisiones:

Tengo una idea que me gusta

La pongo en marcha

Espero (con esperanza) que el consumidor la valore

… Y los resultados no siempre han sido los deseados.

Teniendo esto en cuenta, resumiré en pocas palabras la clave de cómo no se debe hacer la innovación: DE ESPALDAS AL CONSUMIDOR.

Esto, que parece de sentido común, lamentablemente no siempre se aplica. Toda innovación debe suponer una ganancia para el consumidor; si éste no encuentra ningún beneficio no la valorará. Por ejemplo, no importa que se mejore en el proceso de producción abaratando costes si esto finalmente no repercute en el consumidor. Sí, tendremos más margen comercial, pero no estamos aportando ninguna novedad en el mercado, y aún se nos puede volver en contra y crearnos una mala imagen. Por otra parte, también es posible que la innovación suponga un beneficio para el consumidor, pero que éste no lo considere interesante y estimulante para acabar comprando el producto / servicio.

Y ahora que hemos introducido que no se debe hacer, entramos en la clave de cómo debe hacerse la innovación: CONSIDERANDO LAS NECESIDADES DEL CONSUMIDOR.

Que el consumidor es completamente diferente al de hace un par de décadas es una realidad ya muy asumida. Antes se partía del producto y el marketing consistía en determinar la mejor manera de venderlo. Ahora hemos pasado a lo que se llama customer centricity: el consumidor es más crítico y tiene el poder, ante las muchas alternativas de compra que tiene para escoger. Es por tanto “el centro”, y debemos procurarle productos y servicios adecuados a sus necesidades.

Os propongo buscar cuáles son las oportunidades que ofrece el mercado en vuestro sector, es decir, ¿qué le falta al consumidor? ¿qué modificaría si pudiera? Si además de esto podemos conocer cuáles de estas mejoras que pide el consumidor son las más importantes, ya tenemos líneas de trabajo para enfocar nuestra innovación.

Las innovaciones óptimas son aquellas que no sólo gustan al consumidor en un sentido amplio, sino que también considera importantes (resuelven alguna insatisfacción), nuevas (suponen una novedad en el mercado), diferenciadoras (tienen suficiente presencia para diferenciar nuestra marca de la competencia), adecuadas para la marca y que persuaden al consumidor para que compre nuestro producto o servicio.

Cuando pensemos en innovaciones, tengamos en cuenta siempre estas variables si queremos que los consumidores las aprecien.

 
DanielLas claves de la innovación

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