Información, la clave que abre el progreso

En un futuro no muy lejano la inteligencia artificial, mediante complejos algoritmos determinará y decidirá que necesitamos hacer un viaje para desestresarnos o un buen masaje, lo contratará por nosotros y lo anotará en nuestra agenda sin necesidad de consulta previa.

Decir que vivimos en la era de la información ya no sorprende a nadie. Estamos rodeados de datos: de los pagos que hacemos con la tarjeta, de las llamadas que hacemos y recibimos … De hecho las compañías de móviles y Google saben más de nosotros que nosotros mismos: dónde fuimos hace tres semanas, la probabilidad de votar a un determinado partido político o si tenemos la presión sanguínea baja.

Pero dejando de lado estos aspectos de futuro que pueden ser más o menos estimulantes y el hecho de que los datos puedan ser una fuente de perversión cuando no los controlamos (algo que pasa con frecuencia), el caso es que son esenciales si queremos dirigir nuestro negocio .

Me gusta poner el ejemplo del barco que está en alta mar. Sin GPS (brújula, sextante o cualquier otra herramienta de posicionamiento que queramos considerar) no podremos conocer la posición, la velocidad y la dirección del barco. A no ser que tengamos un buen control de los astros, probablemente optemos por dejarnos llevar por las corrientes esperando que nos lleven a un lugar paradisíaco; pero las corrientes son muy caprichosas y no se dejan embaucar por nuestros deseos.

La información es a las empresas lo que el GPS supone por los barcos:
– ¿A qué cliente nos debemos dirigir?
– ¿Qué camino debemos seguir para llegar?
– ¿Qué mensaje llegará mejor a puerto?
– ¿Qué gusta y qué no gusta a nuestro cliente de lo que hacemos?
– ¿Qué deberíamos cambiar para conseguir más clientes?
– ¿Qué nuevas oportunidades hay para nuestro negocio?
– …

Difícil dar respuesta a estas preguntas sólo con la intuición, que siendo una facultad interesante nos puede jugar una mala pasada.
Sin embargo, los datos son sólo el principio. Están por todas partes y parece que sólo se trata de capturarlos. Pero no nos olvidemos de seleccionar los más importantes y de ordenarlos, porque datos hay muchos y a veces incluso pueden parecer incoherentes entre sí. Por eso también es esencial hacer un buen análisis.

Y es en este punto que quiero enmendar el título de mi artículo: la información per se no es la clave de nada. La clave radica en saberla analizar, llegar a conclusiones operativas y actuar en consecuencia.

 
DanielInformación, la clave que abre el progreso

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