Otra manera de gestionar las zonas comerciales

Como síntoma de la modernización y de la adaptación de los municipios a las necesidades de sus ciudadanos, los ayuntamientos han pasado de proporcionar y gestionar recursos básicos (iluminación, asfaltado de calles, limpieza, …) a preocuparse por dotarlos de servicios de valor para aumentar la calidad de vida, generar riqueza, ser culturalmente productivos, mantener la convivencia, propiciar la participación, …

Esto, sumado al menos en ocasiones, a una cierta infra-financiación por parte de instituciones de más alto nivel, nos lleva a una cierta dificultad de los ayuntamientos para llegar a financiar todas las necesidades ciudadanas. Y, en concreto, a cubrir todas las necesidades que demandan las zonas comerciales.

Este no es un problema nuevo, ni siquiera exclusivo de nuestro territorio; como tampoco lo son las soluciones aportadas. Hace ya muchos años, alrededor de 1970, una innovadora modalidad de gestión se puso en marcha en un barrio de Toronto, y en la actualidad ya se pueden encontrar ejemplos de este modelo en diferentes ciudades de los EEUU, Reino Unido, Alemania, Holanda, … y también se habla de la implantación en nuestro país.

Se trata de los llamados BID (Business Improvement Districts) o APEU (Área de Promoción Económica Urbana), y que consiste en que las zonas comerciales colaboren con el ayuntamiento en financiar la gestión de determinados servicios o actividades para impulsar la zona, sin que ello signifique en absoluto que el ayuntamiento deje de invertir. Funciona de la siguiente manera:

  • Los locales de un determinado barrio o zona comercial que se quieren agrupar llevan a votación entre los diferentes comercios constituirse como BID.
  • Si una mayoría cualificada está de acuerdo, cada establecimiento pasa a pagar una cuota obligatoria que servirá para ayudar a financiar aquellos servicios / actividades donde no llega el ayuntamiento o no suficientemente.
  • Las decisiones sobre en qué invertir las toma una representación de la zona en cuestión, a menudo con la participación del propio ayuntamiento para posibilitar sinergias.

La gran diferencia respecto de las asociaciones de comerciantes es la obligatoriedad de pago en caso de que una mayoría así lo decida, evitando así que comercios que no quieren pagar se aprovechen de los esfuerzos de los que sí lo hacen.

Todo ello, evidentemente, tiene que ir en beneficio y debe tener un retorno para todos, ya que la zona comercial se puede dotar de más recursos para hacerse atractiva a los consumidores.

Como cualquier sistema, puede crear suspicacias, seguidores y detractores. Sea como sea, es una vía de mejora para las zonas comerciales y cada vez la tenemos más cerca.

 
DanielOtra manera de gestionar las zonas comerciales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *