El éxito empresarial, una cuestión de comunicación

Como nos decían en el colegio hace ya algunos años, y esto no ha cambiado mucho, toda comunicación necesita de un emisor, un mensaje, un canal o vía por donde transita la información, un código de comunicación y un receptor. Para evaluar las claves del éxito de una empresa podemos utilizar estos mismos conceptos, ya que como en cualquier comunicación, se requiere de:

  • Un emisor: aquí estamos todos los que formamos parte de la empresa y que por lo tanto somos en mayor o menor grado comunicadores de nuestra oferta. Tenemos que tener cuidado con las comunicaciones no deseadas: seguro que alguna vez has pensado mal sobre el servicio o las formas de algún dependiente, camarero, recepcionista … Todos los miembros de la organización son susceptibles de comunicar, y por tanto debemos cuidar según qué detalles. La coherencia del mensaje que queremos trasladar debe estar presente en toda la organización.

 

  • Un mensaje: lo que ofrecemos como empresa, nuestros productos y / o servicios, deben ser comunicados (no nos referimos necesariamente a la publicidad). Y lo han de ser buscando la manera de seducir a los clientes potenciales. ¿Cómo convencerles de que deben optar por nuestra oferta antes que por la de nuestra competencia? Nuestro mensaje debe decir algo nuevo, que sea creíble, que nos diferencie, que sea considerado como importante para nuestros clientes y que, finalmente, les persuada.

 

  • Un canal o vía de comunicación: son muchas las maneras como comunicamos, lo hacemos como comentaba antes con todos los miembros de la organización, pero también con el escaparate de la tienda, con nuestra página web o con la publicidad convencional. En cualquiera de los casos, una buena comunicación debe cumplir estos cuatro pilares: debe ser notoria, debe gustar, debe terminar comunicando el mensaje que queremos comunicar y debe persuadir.

 

  • El código: para que el mensaje llegue correctamente, el emisor y el receptor deben utilizar el mismo código lingüístico. Por ejemplo, cuando vamos al médico no esperamos que nos hablen con palabras científicas, sino con un lenguaje que nos resulte comprensible. Igual con nuestros clientes, que no tienen porqué ser unos expertos en lo que nosotros sin duda dominamos, y a los cuales nos tenemos que adaptar.

 

  • Un receptor: tengamos en cuenta el perfil sociodemográfico de nuestros clientes potenciales: ¿nos debemos dirigir a hombres / mujeres? ¿De qué edad? ¿Qué medios de comunicación siguen? Y, no nos olvidemos de la llave que abre el cerrojo: ¿qué necesidades tienen? Sin esta información básica difícilmente conseguiremos comunicar nuestro mensaje de manera eficaz.

 

Por último, debemos tener en cuenta el contexto. Se trata de otros factores que también tienen su importancia en este modelo, como lo son el entorno económico y social: los valores, las tendencias (productos de proximidad, biológicos, medio ambiente, sostenibilidad, responsabilidad social, salud, .. .), que ya no es que tengan que ver con nuestros clientes potenciales, es que tienen que ver con la sociedad en general. Haremos bien en tener en cuenta también estos otros factores para adaptarnos a las circunstancias y aprovechar las oportunidades que se nos presentan.

 
DanielEl éxito empresarial, una cuestión de comunicación

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