Las encuestas no siempre dicen la verdad

La globalización de los datos ha traído una consecuencia positiva, como es la democratización de la información: cualquier empresa o institución tiene a su alcance una gran cantidad de datos que le permiten llegar a conclusiones sobre la situación del mercado, hacer previsiones y adaptarse en consecuencia.

Pero por otra parte, el acceso a herramientas que facilitan la recogida de datos de la población, tipo encuestas, ha hecho que cualquier persona sin los conocimientos adecuados pueda hacer un “estudio” y presentarlo como riguroso, sin respetar unos mínimos requisitos estadísticos. Así, nos encontramos con todo tipo de instituciones, medios de comunicación y otras empresas que preguntan a sus socios, lectores, o clientes sin tener en cuenta los sesgos que se presentan.

El problema es que esta información llega al público sin ningún filtro: damos la información por buena, porque “se ha hecho un estudio que dice que un xx% piensa que…”. Pero no se habla de cómo se ha seleccionado la muestra, de si es representativa de la población a la que se refiere, de si la muestra es suficiente para tener un grado de fiabilidad adecuado y de su margen de error o de si puede haber efectos de estacionalidad debidos al momento en que se recogió la información.

Desligar los datos que podemos obtener con las encuestas de criterios científico-estadísticos rigurosos lleva a que estos datos no se ajusten a la realidad. Cuando hacemos una encuesta estamos haciendo una fotografía de la realidad en aquel momento concreto. Si hacemos la foto descentrada, nos perderemos una parte importante de la realidad; si la hacemos con pocos píxeles la veremos poco definida y perderemos detalle; si la hacemos a destiempo, no mediremos el momento en que tiene lugar la acción. ¿Os imagináis navegando por alta mar y que los aparatos de medida nos den datos incorrectos sobre dónde estamos y hacia dónde nos tenemos que dirigir? Sería catastrófico. Pues con los datos que recogemos también, con el añadido de que muchas veces no podemos saber si el rumbo que estamos siguiendo es el correcto hasta que es demasiado tarde.

No juguemos a ser profesionales de aquello que no sabemos. Además de desprestigiar una profesión, que requiere de conocimientos y experiencia, podemos estar utilizando unos datos que no se ajustan a la realidad y que en vez de ayudarnos nos desvíen del camino que tendríamos que seguir.

 
DanielLas encuestas no siempre dicen la verdad

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